Los 30 empleados que el hotel tenía cuando cerró formaron una cooperativa para mantener su fuente de trabajo y desde entonces, cuando el propietario del Bauen huyó y dejó la firma en rojo, son ellos mismos los que se autogestionan.
Les va bien, ocupan todas las plazas disponibles que tienen y permanentemente contraen compromisos, actividades y conferencias que se realizan en los salones que tiene el hospedaje.
Sin embargo, ahora tienen tiempo hasta el 23 de agosto para apelar el desalojo y evitar que los retiren del lugar, ubicado en Callao 360, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.
Federico Tonarelli integra la comisión de prensa de la cooperativa Bauen (Buenos Aires Una Empresa Nacional) y "Libre Data" habló con él acerca del posible desalojo.
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